Sin duda 2020 será un año para recordar: la pandemia enfrentó al sector ferretero a un panorama inesperado, en el que fue necesario tomar decisiones rápidas y complejas. Y, aunque la incertidumbre se convirtió en un denominador común y cambiaron las reglas del juego con las que se había planteado un periodo de proyecciones positivas, tenemos varias enseñanzas y oportunidades que resaltar.

En primer lugar, quedó en evidencia que el sector es privilegiado, pues a diferencia de muchos otros comercios, al ser parte fundamental dentro de la cadena de suministro de la construcción, pudo reabrir antes y tener un efecto menos profundo en sus rendimientos. Pero además, las dinámicas propias de la pandemia, que obligaron a la gran mayoría a permanecer en sus hogares y adecuarlos para el teletrabajo y las largas estadías, ha generado un importante incremento en la demanda de ciertas categorías ferreteras, relacionadas especialmente con la remodelación.

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Por otra parte, las ferreterías han podido ver las ventajas que representa ser negocios de proximidad. En un nuevo contexto en el que el consumidor valora cada vez más aspectos como la cercanía y la confianza, antes de factores como el precio, las ferreterías tradicionales se han convertido en un mercado cada vez más atractivo. 

Adicionalmente, a pesar de lo que se pensaba, se evidenció que el sector si está preparado para dar el salto digital. Son muchos los casos de ferreteros que, en busca de adaptarse a las nuevas circunstancias, han transformado sus ofertas y negocios, y hoy llegan a un público cada vez más amplio a través de diversas herramientas digitales; lo cual no solo ha servido para romper la falsa creencia de que el sector ferretero no puede ser digital, sino que es muestra y ejemplo de que la ferretería tradicional se complementa perfectamente con un público omnicanal.

Pero tal vez, la enseñanza más importante, es que debemos estar preparados para los cambios, tener negocios fáciles de adaptar a diversos contextos, y estar dispuestos a nuevos escenarios.

La pandemia no se ha acabado, la economía sigue golpeada, la incertidumbre está latente. Pero hoy sabemos de lo que es capaz el sector ferretero; tenemos certeza de lo que representa para la economía y para el consumidor, y conocemos, más que nunca, sus fortalezas. Cerramos un año difícil, pero que nos dio la oportunidad de salir de nuestra zona de confort y consolidarnos en el mercado.

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