Christian Siegert, gerente de Unidad de Negocio en Compañía de Empaques y quien hace más de una década ha manejado los departamentos de Innovación de empresas como Leonisa y AUTECO hace una reflexión sobre la innovación en pandemia.

En los primeros días de la actual coyuntura del Covid19, fuimos inundados por frases y proyecciones casi apocalípticas sobre la necesidad de cambio en los modelos de negocio. Palabras como “reinventarse, innovación, resiliencia” tomaron especial connotación y vimos una gran oferta de seminarios y cursos on-line que buscaban y ofrecían servicios para salir de la crisis, utilizando todo tipo de metodologías de innovación, buscando “pensar fuera de la caja” para ser exitosos ante el inminente “innovar o morir”. 

También puede consultar aquí nuestra amplia guía de proveedores especializados en el área ferretera y constructora.

La innovación no es algo que se aprende en un curso o en un seminario, la innovación es inherente a todos los que han creado, mantienen o trabajan en negocios que han perdurado en el tiempo. Nuestros padres y abuelos fueron innovadores al fundar un negocio, la siguiente generación fue innovadora al abrir otra sucursal, el empleado es innovador al traer una nueva línea de productos para complementar su portafolio, sé es innovador al pensar en cómo facilitar los pagos o al cambiar los modelos de negociación y transporte con los proveedores de materias importadas. 

Cuando estudiamos los grandes casos de innovación en el país o el mundo nos damos cuenta que la innovación es una cultura, un modelo de pensamiento y ejecución de proyectos que hace que se aprenda rápido, se tomen decisiones asertivas, no se le tenga miedo al fracaso y se busque el bien superior del beneficio de la empresa por encima de las funciones o los roles de cada persona. 

Entonces ¿Qué debo hacer para ser más innovador?  

Para leer este artículo completo no se pierda la más reciente edición de Revista Fierros