La Fiscalía llevó a juicio a 16 personas vinculadas con un “cartel” de productos para la construcción falsos. Se prenden las alarmas sobre este comercio ilegal.

Desde hace 4 años la vida de una madre cabeza de hogar es un martirio. Compró su casa en un sector de Ibagué estrato 3 pero literalmente, su hogar, se empezó a caer a pedazos. La razón es que presuntamente el edificio dónde ella compró su vivienda, fue hecho con materiales de construcción falsos.

“Uno ponía una puntilla y se iba toda la pared. El agua también se empezó a filtrar y al final eso parecía un colador”, explica la afectada que prefiere guardar su nombre.El problema no es de poca monta. Hace ya tres años empezaron a llover las denuncias de algunas personas que aseguraban que sus casas estaban hechas de cartón. La Procuraduría delegó a algunos inspectores para corroborar dichas denuncias.

Encontraron que efectivamente gran parte de los materiales utilizados no cumplían con las normas básicas de seguridad. Así que se inició una investigación preliminar para determinar quién y por qué había utilizado dichos materiales.

Como este tipo de viviendas son subsidiadas también por el Gobierno Nacional, se inició un proceso ante la Fiscalía por detrimento patrimonial. Pero lo que los investigadores del proceso encontraron fue un tema mucho más denso. Toda una mafia alrededor del mercado negro de la construcción.

Made in “chiviado”El equipo de Julián Quintana, director del cuerpo técnico del CTI, inició investigaciones el 20 de marzo de 2012, después de varios reportes de viviendas construidas en ciudades intermedias con un común denominador: averías tempranas.

Desde ese momento un grupo de hombres adscritos al Grupo Investigativo de Delitos contra la Propiedad intelectual, se internó en el mundo de la construcción para desenmarañar todo lo que pasaba en el mercado negro. No contaban con encontrarse con una industria, que aunque artesanal, movía grandes cantidades de cemento en varias zonas del país.

“Nos empiezan a llegar informes de personas que dicen que es toda una red dedicada a la comercialización de cementos falsos de dos reconocidas marcas. Que en Bogotá se hacen los empaques falsos y el cemento como tal en pequeñas bodegas”, relata uno de los investigadores.

Después de meses de seguimientos, interceptaciones telefónicas y de hacerse pasar por constructores pequeños en busca de mejores precios, la Fiscalía identificó a 16 personas involucradas en el negocio.

Unos conseguían los clientes, otros se encargaban de realizar la mezcla y otros viajaban a Bogotá para realizar las impresiones de las bolsas. Tres tipografías resultaron involucradas en la falsificación de los empaques.

Este cartel llevaba varios años funcionando de la siguiente manera: la idea era utilizar cemento de baja calidad y mezclarlo con otras sustancias como marmolina y otros materiales, para ser trasvasados con el uso de la maquinaria incautada, a empaques falsos de las diferentes empresas líderes y reconocidas en la producción del cemento.

“Claramente el resultado final era un material rebajado, con una consistencia similar a la de una bolsa de cemento normal. Pero su precio de venta se realizaba por debajo del estipulado en el mercado”, asegura uno de los investigadores del CTI. El producto falsificado era comercializado entre diferentes constructoras de Neiva, al igual que a pequeños compradores en todo el país.

Con esas pruebas en la mano, la Fiscalía ordenó realizar allanamientos simultáneos en Bogotá, Bucaramanga, Armenia, Villavicencio, Ibagué y Neiva.

Ese primer operativo permitió retener 103 mil toneladas de cemento adulterado, 34 mil bolsas falsificadas, 10 selladoras, 152 bultos de arena, varias mezcladoras y maquinaria para el procesamiento del cemento. “Parecía un tema artesanal pero en realidad era todo un engranaje delictivo. Toda una industria falsa de la construcción que ya tenía pedidos para unas 500 ferreterías en todo el país.”, acota el investigador.

El cemento fue sometido a exhaustivos estudios realizados en la Universidad Nacional, que fueron presentados ante el juez, y que básicamente determinaba que las mezclas no correspondían a las marcas señaladas y que además estaban en un 70 por ciento por debajo de los estándares de calidad exigidos en Colombia para la producción de cementos y concretos.

EL NEGOCIO- En varias litografías de Bogotá se imprimían las bolsas de cemento con los logos y colores de las marcas falsificadas.- El cemento se preparaba en bodegas donde era mezclada con varios materiales, incluso talco industrial.- El empaque y sellamiento se realizaba sin ningún control. El almacenamiento se hacía en bodegas artesanales ubicadas en Bogotá y Neiva.- La mezcla del cemento se realizaba en maquinaria robada de algunas construcciones.

Según Julián Quintana, las empresas ferreteras que compraron este material también serán investigadas, porque es responsabilidad de estos garantizar que los productos que lleguen al cliente sean de óptima calidad y seguridad.

En resumidas cuentasUna mala decisión de compra lo puede llevar a tener resoluciones negativas para su negocio y para usted. Cuando vaya a surtir su vitrina, recuerde que los proveedores certificados le garantizan la calidad de su producto. Por esto, no se deje meter los dedos en la boca y asegúrese que lo que está vendiendo es original.