La nueva fase de aislamiento selectivo y reapertura económica representa un cambio positivo para el comercio siempre y cuando se cumpla con los protocolos de bioseguridad.

Luego de cinco meses de aislamiento obligatorio, Bogotá, desde el primero de septiembre se enfrenta a una nueva realidad. La reapertura económica y el aislamiento selectivo abrieron nuevas oportunidades para el comercio en la ciudad.

Aunque el decreto 1168, que estableció el Gobierno con las nuevas medidas, elimina bastantes restricciones es importante mencionar que aun existe la posibilidad de contraer COVID-19.

Por tal razón algunas de las medidas de autocuidado siguen siendo obligatorias, como por ejemplo, el uso de tapabocas, lavado de manos y distanciamiento social.

Estos aspectos deben ser tenidos en cuenta en los negocios, incluidas las ferreterías. Exigir el uso del tapabocas a todos los clientes, verificar el aislamiento permitiendo solo el 50 % de clientes dentro de la tienda, así como tener disponible gel antibacterial y en el mejor de los casos tomar la temperatura.

Cabe destacar que las personas que presenten síntomas de gripa o respiratorios no podrán salir de las casas, así que es importante que los comerciantes tengan esto en cuenta con sus empleados y se mantengan en constante comunicación.

Condiciones en Bogotá:

Es importante tener en cuenta que en el caso de Bogotá, el pico y cédula permanece, no para quienes asistan a atrabajar, pero si para clientes. Por tal razón los ferreteros deberán exigirlo a los clientes a la entrada del establecimiento.

Según la Alcaldía de Bogotá, que estableció horarios y días para el funcionamiento de la ciudad, de miércoles a domingo puede operar el comercio al por menor de bienes no esenciales como peluquerías, ferreterías o papelerías y podrán abrir a partir de las 5:00 a.m. hasta las 9:00 p.m.