En las ferreterías suelen existir dos tipos de productos: El primero cuyo consumo es estable hasta que exista uno nuevo que lo sustituya. El otro que es sensible a tendencias, moda, normativas, entre otros. Por ello, es importante saber identificar estos tipos de producto para saber como armar el inventario y que no se vean afectadas las ventas.

Recordemos que todos los productos tienen ciclos de vidas y estos ciclos de vida afectan los ingresos de la empresa. A continuación conozca las cuatro fases de los productos novedosos:

Primera fase

Esta tiene que ver con el lanzamiento de un producto. Se implanta en las tiendas y se da a conocer al público. Su demanda todavía es muy baja porque apenas se está introduciendo en el mercado, pero los puntos de venta deben ayudar y hacer un esfuerzo para impulsar su compra.

Sin embargo, es importante que se maneje la cantidad adecuada de producto de esta categoría porque muchas veces su bajo consumo puede afectar las ventas. Aún así, Fierros le recomienda conocer siempre las novedades en el mercado y elegir y apostar por referencias que se puedan convertir en productos estrella en breve tiempo.

Segunda fase

Este grupo de productos hace referencia a los lanzamientos que ya empiezan a evolucionar con su crecimiento y por el conocimiento por parte de los clientes. Esto genera un elemento diferenciador frente a las otras ferreterías porque se ofrecen productos que no hay en los otros establecimientos.

Supone una ventaja, si se aprovecha debidamente. Estos productos que se incluye como estrella suelen aportar nuevos clientes y más ventas. No obstante, en esta etapa se empiezan a conocer productos similares con costes menores y campañas de publicidad y marketing para darlos a conocer, lo que provoca una competencia por margen y el PVP lo marca el mercado.

Tercerca fase

En esta fase ya los productos estrellas entran en la madurez y se estabilizan al no ser novedad. No generan el mismo volumen de compra porque se empieza a repartir la oferta entre el resto de establecimientos que también los consumen.

Durante este periodo los fabricantes suelen añadir atípicos y complementos para mantener el interés y la venta como lo fue en su fase inicial. Esto afecta al establecimiento en el sentido de que tiene que dedicar más espacio e inversión a productos muy similares.

Por ello, hay que saber encontrar el punto de equilibrio porque las novedades deben ser ante todo rentables para el establecimiento, porque si no es así se verán afectados sus resultados.

Cuarta fase

En esta última fase los productos entran en declive. Ahí, empiezan los establecimientos a venderlos a cualquier precio y de cualquier manera. Esa es una solución para rotar el stock, pero no es la mejor porque eso les cuesta dinero a las empresas.

Entonces, ¿En dónde se debe colocar un producto si se quiere liquidar? En el sitio más visible de la tienda. ¿Qué nos aporta la liquidación de este producto? Liberación de espacio e intentar recuperar el precio de coste.

Pero, para que no pase esto, es fundamental saber como gestionar las compras. Esta es la reflexión que se debe realizar antes de comprar un producto para venderlo en una ferretería. Conocer e intuir cómo será la vida de los productos y arriesgar, pero con cautela.

El proveedor también juega un papel muy importante porque es el que le brinda consejos al ferretero sobre los productos a vender. Les ayuda a decidir cuál producto es mejor y tendrá mejor rentabilidad, y cual hace parte del grupo de tendencias y tienen poca estabilidad en el mercado.

En conclusión, todos los productos son necesarios en una ferretería y se debe arriesgar, pero no más de lo que permita el sistema de venta. Se debe mantener la coherencia entre la venta constante y clásica y la venta de novedades. Si se superar el porcentaje del 14% del producto de consumo no constante, se puede ver afectada la liquidez de la empresa y entrar en un problema financiero. Por eso, el equilibrio es fundamental para sobrevivir en el mercado.