La soldadura es uno de los trabajos más frecuentes dentro del ámbito industrial, especialmente importante en sectores como la automoción o la construcción. Los riesgos laborales asociados dependen del tipo de soldadura, el tiempo de exposición y el entorno de trabajo.

Las características de la ropa de protección para soldar están definidas por la norma UNE-EN ISO 11611:2018, centrada en los elementos de protección para el cuerpo, excluyendo la protección específica para los pies, las manos, la cara y los ojos.

Según esta normativa, la ropa de protección para soldar tiene como objetivo proteger al operario de salpicaduras de metal fundido, contactos de corta duración con el fuego o el calor radiante procedente del arco de soldadura o riesgos eléctricos para tensiones de hasta 100 voltios en condiciones de soldeo normales.

Además, esta norma establece dos clases diferenciadas de ropa de protección para el soldeo y procesos afines, en función de los riesgos asociados:

  • Clase 1: para técnicas de soldadura y situaciones con menor riesgo de salpicaduras o calor radiante.
  • Clase 2: para situaciones con riesgos potenciales más elevados para el operario.

La ropa de protección para soldar debe estar fabricada en materiales ignífugos, como el cuero. Dentro de esta categoría se incluyen tanto batas como trajes de dos piezas, con chaqueta y pantalón.

En este caso, debe recomendar evitar los bolsillos y los pantalones con dobladillos, ya que las esquirlas podrían quedar atrapadas dentro de la ropa. Para trabajos de soldadura eléctrica, también debe aconsejar que la ropa de protección no tenga elementos metálicos, como cremalleras.

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EPIs de soldadura para protección facial, manos y pies

Junto a este vestuario laboral, los trabajos de soldadura también requieren equipos de protección específica para la cara, las manos y los pies, dentro de los que puede recomendar:

Máscaras, caretas y cascos de soldador, uno de los EPIs de soldadura primordiales que debe tener a la venta. Estos equipos de protección facial incluyen una gama de opciones bastante amplia.

Guantes de soldador, para proteger las manos de salpicaduras o chispas de metal fundido o cortes con objetos punzantes al manipular las piezas.

Botas de seguridad, preferentemente fabricadas en material aislante, con puntera reforzada para minimizar el riesgo de impacto o aplastamiento, y lengüeta en el empeine, para proteger los pies frente a las chispas de soldadura.

Gafas de seguridad, dentro de las que se incluyen diferentes tipos, como las gafas integrales, gafas de cazoleta o pantallas de soldadores.

Tapones o elementos de protección auditiva, dependiendo de las condiciones del entorno de trabajo.

Elementos de protección respiratoria en trabajos de soldadura, como mascarillas o cascos integrales, que protejan al operario de las partículas tóxicas contenidas en los vapores y humos metálicos que se desprenden durante cualquier trabajo de soldeo.

¿Qué tipos de máscaras para soldar puede recomendar?

Las caretas de soldador de mano son uno de los modelos más antiguos, aunque continúa siendo muy popular por su comodidad de uso, especialmente para trabajos de punteo. La oferta actual también incluye cascos de soldador, con un cabezal incorporado a la pantalla que deja las manos libres al operario, o cascos de soldador fotosensibles, con un visor que se oscurece automáticamente mientras el arco está encendido y se apaga al finalizar el trabajo, ofreciendo una protección total de la visión.

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