Retomar la actividad en un edificio corporativo que no ha sido ocupado por un período de tiempo significativo, exige considerar una serie de medidas antes de su apertura. Cushman & Wakefield, la empresa global más importante de servicios corporativos, elaboró un “Programa para regresar a los lugares de trabajo”, con normativas y recomendaciones basadas en la información sanitaria local y también en la recopilación de experiencias de los distintos países del mundo donde ya se han implementado exitosamente estas prácticas.

“Este material tiene como objetivo orientar a los propietarios, gerentes y operadores de los edificios, sobre los controles, tareas, evaluaciones y registros de riesgos del edificio que deben realizarse antes de la vuelta a la actividad para garantizar un entorno saludable y seguro para todos”, asegura Nicolás Garzón, Project, Facilities & Property manager de Cushman & Wakefield.

El Programa para regresar a los lugares de trabajo elaborado por Cushman & Wakefield, incluye “Cómo preparar el edificio”, “Cómo preparar a los empleados”, “Cómo preparar los espacios de trabajo” y “Cómo comunicar con confianza”. El primer punto, sobre la edificación propiamente dicha, tiene cuatro sencillos y prácticos pasos:

Garantizar la seguridad de los trabajadores

La vida y la seguridad estarán por encima de todo, así que aquellas personas encargadas de los trabajos previos deberán ante todo velar por su integridad y la de la sociedad, en un ejercicio de autocuidado y responsabilidad, respetando las medidas que hoy el Gobierno Nacional ha decretado para el ejercicio de las actividades.

En esa vía, se debe capacitar a los operarios y colaboradores en el uso de elementos de protección personal (tapabocas, guantes, protección para los ojos e indumentaria), según requiera cada oficio o actividad, y en la implementación de protocolos alineados con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ha hecho énfasis especial en el correcto y frecuente lavado de manos y el distanciamiento social.

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Reforzar la limpieza y la desinfección

Se debe asegurar tener suficientes insumos para atender los nuevos requerimientos operativos como materiales, equipos, productos de limpieza y químicos, y entrenar al personal para dar cumplimiento a estas nuevas rutinas de prevención.

Habrá protocolos de limpieza y desinfección que se deben seguir y que estarán ajustados a las particularidades de cada sitio, cuya frecuencia dependerá de la intensidad de uso del área.

Inspeccionar el equipamiento e infraestructura

Una revisión detallada de las instalaciones del edificio en especial sistemas mecánicos, de ventilación, contra incendios, cloacales, pluviales, portones de acceso y agua potable, asegurará que todos los servicios funcionen de forma correcta y segura.

Además, la evaluación física de los equipos permitirá detectar daños o problemas causados por la inactividad y solucionarlos antes del ingreso de los ocupantes.

Verificar los sistemas de ventilación y aire acondicionado

Planificar las medidas adecuadas de puesta en marcha de los equipos y acciones preventivas en cuanto a la sanidad del edificio, garantizará un regreso seguro. La calidad del aire y el confort térmico serán también temas primordiales. Por eso se debe comprobar el estado de los filtros del aire acondicionado, los niveles químicos del agua potable y la renovación del aire del edificio para obtener niveles óptimos de flujo fresco por cada habitación.

Prepararse para el primer día

Volver a darle vida a toda la operación empezará por ejecutar un plan de encendido y de verificación, permitiendo asegurar que no se afecte la vida útil de los equipos y realizar los ajustes necesarios para su buen funcionamiento. Los dispositivos se deben reiniciar en forma secuencial y mantenerlos en funcionamiento durante un periodo de observación, para comprobar su buen estado.

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