El 8 de marzo de 2018 fue aprobada la barrera arancelaria al acero en Estados Unidos.

El Presidente Donald Trump, argumentando que las importaciones de acero y aluminio a los Estados Unidos socavan su seguridad nacional pues afectan la supervivencia de los fabricantes estadounidenses, firmó ayer el Decreto que establece aranceles del 25% al Acero y 10 % al Aluminio.

Por ahora excluye de estos aranceles a México y Canadá, pues está negociando el TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte). Los aranceles se aplicarán hasta dentro de quince días.

El gobierno asegura que los aranceles protegerán a la industria estadounidense, pero los críticos creen que subirán los costos del sector e incumplirán la promesa de campaña deTrump de impulsar la creación de empleo a nivel local.

Países como China, Japón y Corea del Sur estudian medidas retaliativas que originarán muchas dificultades al Comercio Mundial, pues podrían hacerlas contra productos distintos al Acero y al Aluminio.

Los sindicatos y los demócratas liberales han asumido la postura inusual de aplaudir la posición de Trump, mientras que los republicanos y diversos grupos empresariales advierten de terribles consecuencias económicas y políticas que esto traerá.

“Los precios más altos para los consumidores podrían llevar a un menor crecimiento económico en Estados Unidos y reducir el empleo en las fábricas”, advirtió Moody’s Investors Service en un informe.