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Alberto Vargas lleva cerca de 17 años ligado a la asociatividad ferretera, primero como asesor y luego como líder gremial. Por años, estuvo al frente de la dirección de Asoferco, y en este 2015 aceptó el reto de crear una nueva asociación.

Todos los que conocen a Alberto saben que su especialidad es la ferretería pesada. Cuando habla de aceros, se siente en su salsa. Él, sin embargo, se define como un hombre con una inmensa vocación de servicio, que ha entregado gran parte de su vida al sector.

De hecho, aún estando pensionado (y tras su retiro de Asoferco), decidió emprender un nueva iniciativa de asociatividad para los ferreteros pesados. AFERRI, la Asociación Ferretera Internacional, es su nueva apuesta. FIERROS conversó con él para conocer sus expectativas.

FIERROS: ¿Por qué crear una nueva asociación?
ALBERTO VARGAS: “AFERRI es el resultado de una necesidad: muchos de los ferreteros con los que he convivido durante casi 25 años me pedían que montara un nuevo proyecto asociativo. Creo que toda labor que se empeñe en contribuir al desarrollo del sector ferretero es importante”.

FR: ¿Cuál es el propósito de AFERRI?
A.V.: “Esta nueva asociación busca ayudar a los ferreteros en aspectos puntuales que se convierten a veces en un dolor de cabeza para ellos, como los temas de cartera y tecnología, además del aspecto gremial y asociativo”.

FR: ¿Es una asociación nacional o regional?
A.V.: “La asociación es de carácter nacional, pero con una mirada puesta en los asuntos que son de interés global, de ahí su nombre. Tenemos afiliados ferreteros de la Costa Atlántica, Amazonas, Cundinamarca, Valle del Cauca, Cesar, Guajira, Nariño, Córdoba, Bogotá, Boyacá… somos una gran asociación nacional”.

FR: ¿A cuántos asocia actualmente?
A.V.: “En este momento vamos por las 53 ferreterías asociadas, que sumadas a los 11 empresas aliadas, nos dan 64. Nuestros aliados son los industriales, proveedores del sector tales como siderúrgicos y empresas de servicios, como los puertos”.

FR: ¿Por qué es importante la asociatividad?
A.V.: “La asociatividad es un beneficio intangible que comparo con el celular. Al principio sentimos que no necesitamos de él, pero después que se tiene se convierte en algo indispensable sin el que no nos es posible trabajar. Realmente estar uno solo como ferretero, es como ser el hijo único de la familia, que crece solo y no encuentra apoyos. Cuando se cuenta con hermanos, se tiene cierto bienestar en la vivencia y las experiencias de otros.

Las dificultades del mercado mismo llevan a los sectores a asociarse, para la búsqueda de proveedores, la eficiencia administrativa de las empresas, la actualización tecnológica y el manejo de la información”.

FR: ¿Cuál es el enemigo de la asociatividad?
A.V.: “La autosuficiencia es la enemiga de la asociatividad”. Es decir cuando el empresario piensa que no necesita de nadie para trabajar.