Una gran problemática para buena parte del sector ferretero, ha sido el rechazo o la resistencia a aceptar que los hábitos de consumo pasan hoy en día por los medios digitales, y por lo tanto son herramientas que se deben contemplar. Sobre todo ahora, cuando las limitaciones derivadas de la pandemia han posicionado tales canales como el principal medio de comunicación.

En este sentido, la crisis se ahonda, porque el sector no había considerado que se estaba basando en la parte presencial, y al cortarse la posibilidad de la venta física, del encuentro uno a uno, se vieron perdidos. No habían considerado este escenario en el futuro cercano.

En solo tres meses, la gente evolucionó lo que se esperaba en cinco años; sobre todo en cuanto a la toma de decisión de compra: prefieren investigar, tomar su decisión y después salir a compra, porque están temerosos de ir a la calle. En este sentido, se pierden muchas posibilidades al no estar en el radar de búsqueda, y prácticamente un negocio puede quedar fuera del panorama del comprador.

La buena noticia es que nunca es tarde: los ferreteros todavía están a tiempo de dar el salto. Pero, aún con la premura de la situación, no se trata de salir corriendo a implementar cualquier estrategia. Más que contratar servicios digitales, el ferretero debe pensar en un tema de transformación digital; y esto no quiere decir empezar a hacer e-commerce o montar una aplicación.

El esquema de planeación debe considerar los pasos de transición entre el modelo que tiene actualmente la ferretería y la implementación de nuevas herramientas; se debe empezar por  cosas simples. Para esto, busque asesoría y consultoría con gente que haya tenido experiencias y que sepa cómo utilizar los medios digitales para generar negocios. No sirven de nada los likes o miles de visitas, si no se mueve la caja registradora.

Para la elección de la herramienta que más se adapta a su negocio y a su situación actual, necesita observar al cliente, pues es él quien nos da los parámetros para arrancar. Debe hacer un buen análisis para saber dónde se la pasa su público objetivo cuando ingresa a internet y dónde compra. Para esto la recomendación es empezar a preguntarle a sus clientes más cercanos sobre tales hábitos, y cómo pueden haber cambiado a raíz de la pandemia.

Para realizar la transformación digital de su negocio, la clave inicial es concentrarse en conocer qué tiene la empresa y después qué debería tener ‘el sistema digital de su marca’. En el centro de este debería estar su página web, pues ahí es donde puede dirigir todo su tráficos de e- mail, redes, etc. Y, para generar tráfico alrededor de esta, se debe contar con: contenidos, redes y buscadores. Después se pueden añadir complementos.

Whatsapp y redes sociales

Sin duda estas dos herramientas han tomado un papel muy relevante para las ferreterías en medio de la coyuntura.

Sobre el Whatsapp business, que es un aplicativo gratuito, la recomendación es no vincularlo con el número personal sino dedicarle una línea corporativa. Por este medio pueden organizar listas de contactos, clientes, ofrecer y tener pre formateados brochures, propuestas, contestadores, entre otros, y funcionar las 24 horas.

En lo que se refiere a las redes sociales, vale la pena resaltar que depende del tipo de ferretería se pueden ajustar más ciertas opciones. Por ejemplo, para las más pequeñas la mejor alternativa  seguramente sería Facebook. Pero si sus clientes son mas corporativos, Instagram podría ajustarse bastante.

También vale la pena desarrollar el canal de YouTube, pues mucha gente estará dispuesta a ver videos sobre: cómo poner una puntilla, cómo desarrollar un proyecto, cómo hacer arreglos, etc. Este se puede convertir en un excelente canal de asesoría para compartir al cliente ese conocimiento experto que tiene el ferretero.

Herramientas digitales en las ferreterías post Covid-19:

Este tipo de establecimientos tiene que entender que más que hacer comercio electrónico, deben proyectarse a futuro y ver cuáles son las herramientas que les permiten conectarse verdaderamente con el cliente y adaptarse a un nuevo consumidor caracterizado por: no querer hacer cola, ni manejar efectivo, ni ver tumultos. Tienen que equiparse con aquello que les permita simplificar y hacer cada vez más fácil la compra.