Aunque todo resulta necesario para el buen funcionamiento de una ferretería, existe una serie de puntos muy concretos que requieren una especial atención.

Ello se debe a que son los mayores generadores de problemas o posibles conflictos, como ofrecer una mala imagen de la ferretería, ser mal atendido, que el cliente no encuentre lo que busca, señalización incorrecta, recorridos por dentro de la tienda poco efectivos y aburridos, falta de comunicación con los clientes, calidad de los productos pobre, estanterías con polvo y desordenadas, etc.

La lista es muy larga y en ella se pueden incluir a todos los departamentos o secciones de su establecimiento. Hay que saber cómo lo ven y valoran sus clientes con cierta regularidad, para así rectificar todo lo que hace mal y percibe el cliente, ya que, sin sus compras, su ferretería no podría funcionar.

 

Estos son los 10 puntos clave que una ferretería debe cuidar de forma especial:

  • El producto. Debe ofrecer calidad, aportar una doble garantía de todo lo que vende -la del fabricante y la suya-, tener marcas que le ayuden a diferenciarse del resto de su competencia, contar con una gama que cubra todas las necesidades de sus clientes, tanto en prestaciones como en precio, etc.
  • El personal. Debe estar totalmente dispuesto e integrado con la empresa, su actitud debe ser siempre positiva y con ganas de atender al cliente en todo lo que necesita.
  • Layout. Es muy importante contar con un layout que proporcione al cliente la posibilidad de verlo todo sin que se de cuenta y que aporte una alta permanencia en tienda, ya que, a más permanencia, más ve el cliente y, si ve, compra. La monotonía en los recorridos o los recorridos muy limitados no invitan al cliente a permanecer más tiempo del mínimo necesario para efectuar su compra.
  • Comunicación. Es la esencia de toda actividad. En ferretería, comunicar al cliente lo que puede hacer por él forma parte de la propia actividad, ya que, si sabe comunicar, podrá vender.
  • Línea de caja. Es otro de los puntos más importantes de la tienda. El ritmo de pase por caja debe ser fluido y coordinado. No se pueden crear colas con esperas superiores a las normales, ya que esto molesta a los clientes. La caja es el último recuerdo que se lleva el cliente de su ferretería: si recibe una mala atención, será recordada como una mala experiencia de compra en toda la tienda.
  • Presentación. Es uno de los elementos que posibilita la venta. Si un producto es bueno, pero no su entorno ni presentación, no funcionará comercialmente y se transformará en negativo como venta.
  • Los horarios. Es necesario analizar muy bien el horario y resulta recomendable mantener, en la medida de lo posible, una constante en el horario para que así el cliente lo conozca.
  • El establecimiento. Debe cuidar mucho las instalaciones y su contenido para que sea una gran herramienta de trabajo. No hay que dejar que la instalación envejezca, se deteriore, esté mal pintada, haya suciedad, ofrezca una visión de dejadez, etc.
  • Imagen. La importancia de la imagen es evidente, cuenta para todo el mundo y es visible, así como recordable por todos los clientes. Si esta imagen no es precisa, no es la adecuada o transmite malas sensaciones, está perjudicando mucho al día a día de la actividad. La imagen es todo lo que el cliente ve de nosotros. Debemos conseguir que sea lo mejor de nuestra tienda y que el cliente la recuerde siempre como positiva y no como negativa.

 

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Existen una serie de puntos vitales para el buen funcionamiento de su ferretería, los cuales debe mantener y aplicar con el máximo rigor. Hoy por hoy para vender todo cuenta, hasta el más mínimo detalle. Por este motivo, debe ser cuidadoso en todo lo que ve y valora su cliente cuando compra en su ferretería.

Fuente: Ferretería y Bricolaje.